
Muchas veces los padres buscan herramientas para que los más pequeños de la casa lean, buscando que adopten un hábito que parece una misión imposible en los tiempos de las pantallas. Por tal motivo hemos recogido algunos tips de diferentes especialistas que pueden resultarles de utilidad para acercar a los niños a la literatura.
También es necesario darse cuenta que si los niños ven a sus padres leer, ellos lo convierten en un hábito. Pero debemos tener en claro que no hay que forzarlos. "No se debe convertir en una rutina con horarios estrictos, ni de leer por leer", explica Gabriel Brandariz Montesinos, gerente editorial de contenidos de literatura infantil y juvenil de SM.
- Enseñarles el verdadero placer de leer. Quizá tendemos a convertir la lectura en una obligación. "Hay que desmitificar la necesidad educativa para dar a conocer a los niños la parte mágica. Para mí, esa es la mejor manera de incentivar que lean y convertirlos en verdaderos lectores", explica la escritora María Canosa.
- No se trata sólo de leer. Rocío de Isasa, editora de Maeva Young, propone ampliar miras y usar la literatura para acercar a los chicos a toda la cultura. "Se puede organizar un día de fiesta que incluya visita a un museo y a una librería. También apuntarse a algún cuentacuentos".
- Organizar lecturas en lugares especiales. Rafael R. Valcárcel propone "organizar eventos que inviten a la lectura en lugares relacionados con las tramas de los libros. Por ejemplo, comenzar la lectura de 'De la Tierra a la luna' en un observatorio astronómico".
- Aprovechar las bibliotecas públicas. La bloguera Beatriz Millán recomienda visitar las bibliotecas a menudo durante las vacaciones. "Tener su carnet y una bolsa especial les hará sentir muy especiales", explica. El uso habitual de la biblioteca ayuda a desarrollar la responsabilidad.
- Dejarlos elegir. Es fundamental que los niños puedan elegir sus propias lecturas. Llevarlos a una librería y dejar que ellos decidan qué quieren leer es una de las mejores formas de generar el hábito.
- Leer en voz alta en familia. Dedicar aunque sea quince minutos al día a leer en familia, en voz alta y por turnos, genera un espacio de encuentro único y refuerza el vínculo con la lectura.
- No abandonar si el libro no gusta. Está bien cambiar de libro si no engancha. Lo importante es encontrar el que sí lo haga, no terminar obligatoriamente cada lectura.
- Regalar libros en fechas especiales. Incorporar los libros como regalo habitual en cumpleaños y otras celebraciones les da un valor especial y los posiciona como objetos deseados.
- Crear un espacio de lectura en casa. Un rincón cómodo, con buena luz y los libros accesibles, hace que la lectura sea más tentadora y accesible en cualquier momento del día.
- Dar el ejemplo. Si los niños ven a sus padres leer con placer y hablar de libros, naturalmente querrán imitarlos. El ejemplo sigue siendo la herramienta más poderosa.