El Ratoncito Cus Cus

El Ratoncito Cus Cus os grandes -los papás y las mamás- muchas veces les hacemos cosquillas a nuestros hijos porque les encanta reírse, y con las cosquillas se ríen mucho más. Las preferidas son las del cuello y las de la panza, pero hay nenes cosquillosos por todos lados.
A mi hijo, Coco, le pasaba algo muy raro.
Cuando él nos cuenta cosas, pocas veces le creemos, porque pensamos que buena parte de sus comentarios son inventados, aunque él jure que todo es cierto. Fue por eso que al venirnos con la historia del ratoncito Cus Cus, no hicimos más que reírnos y seguirle la corriente.
Un día, haraganeando en su cuna para no levantarse, se reía y contorneaba. Pensé que era parte de su modorra mañanera, pero fue ahí que me dijo que lo visitaba un ratoncito. Él todavía no conoce al Raton Pérez, porque es chiquito. Este ratoncito se llamaba "Cus Cus", y no robaba nada: hacía cosquillas.
-Está por acá, buscálo- dijo agarrándose el cuello del pijama. Seguí con el dedo el lugar que me señalaba y me di cuenta que algo se escabulló cuando quise tocarlo. Ahí Coco se descostilló de la risa nuevamente. Al ratito paró y me miró.
-Se fue- insistió risueño.
Lo convencí que se levantara y se fuera a cambiar, pero me quedé pensando. Yo había visto que algo se escapaba por entre la ropa de Coco.
Al día siguiente, insistió con lo mismo, diciendo que estaba en la panza. Lo toqué despacito, para no hacerle cosquillas y esta vez, claramente, toqué algo peludo que se escabulló en cuanto sintió mi dedo, y comenzó a correr escondido en el pijama de Coco, que obviamente se reía a las mil carcajadas y saltaba para todos lados. Al ratito, Coco se aquietó.
-Se fue, buscalo- me volvió a decir tocándose las mangas de la remera.
-¿Qué es eso, Coco? -le pregunté casi asustada, mientras él se seguía riendo.
-El ratoncito Cus Cus- comentó todo contento. -Está en la ropa, ¿Viste vos?- decía mientras me enseñaba la panza. -Es muy chiquitito, corre rapidísimo.
-Ahí no hay nada, Coco- le aseguré.
Se miró la panza confundido y continuó.
-Ahora no está, se fue a dormir, acá- concluyó tocándose el ombligo. Me señaló y aseguró: -Vos tenés Cus Cus, papá también. Mirá -y no sé si él me hacía cosquillas o de verdad, un ratoncito muy muy chiquito, me recorría la ropa escapándose de las manos de Coco.
Con el paso de los días me di cuenta que Coco sabía mucho del ratoncito; visita a los nenes muy chiquitos y no quiere hacer cosquillas, sólo le gusta dormir abrigadito, pero si lo molestan, se asusta y corre, y ahí es cuando hace muchísimas cosquillas.
-Todos los nenes tienen Cus Cus - resopló, remarcando la obviedad. -Pero muchos papás no les creen- entendí que por eso se sabe muy poco de la historia del ratoncito Cus Cus. -Ojalá que todos los papás les crean a los nenes- murmuró medio dormido junto a su Cus Cus, que ya dormía hacía largo rato.

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Sobre el Autor

Valentín Ruera, de Santa Clara, Argentina

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