Dueño del Tiempo

Dueño del Tiempo ohn Dalfink, científico y meteorólogo se encontraba ensimismado junto a su computadora cuando lo sorprendió la voz cansada de su secretaría.
-Doctor, son las tres de la mañana, estoy realmente exhausta, terminé con el informe que me pidió, ¿puedo retirarme? Sin prestarle mucha atención le dijo:
-Patricia, mirá esa pantalla, si logro formar un campo de baja presión aquí, puedo hacer que esa zona árida tenga períodos de lluvia. ¡Con la TEMPORA XaNiS es perfectamente posible generar esas condiciones climáticas !
-Si, doctor - , contestó su fiel colaboradora, tratando de disimular el absoluto desinterés por las
explicaciones del científico. Lo único en lo que podía pensar ahora, era en dormir.
Cuando Patricia regresó al día siguiente encontró a su jefe totalmente eufórico, había logrado su propósito.
Luego de ese primer paso, comenzaron a llegar otros meteorólogos y por supuesto también la prensa. Todo el mundo esperaba curioso y también un poquito escéptico para ver en funcionamiento a la TEMPORA XaNiS, en el lugar indicado por el profesor, era el primer intento por lograr cambiar el clima de la región elegida.
Llegó el gran dia, una delegación compuesta por varios camiones, que llevaban todo tipo de máquinas y una gran computadora, más la famosa TEMPORA XaniS, se instalaron allí. Se sincronizaron los aparatos y luego de pasadas unas horas, bajó la presión y aparecieron los ansiados nubarrones, transformándose en lluvia, que cambiaría la vida de esa región.
La euforia fue total. Interminables consultas, conferencias y reuniones ocuparon desde ese dia, cada minuto de la vida de John Dalfink. Con el tiempo y en colaboración con otros científicos lograron reducir la cantidad de aguas caídas en zonas que se inundaban, que no hiciera tanto calor en regiones tropicales y poco a poco se fueron cubriendo las necesidades de obtener climas más benignos, que favorecían a personas, animales y cultivos.
Así comenzó a lograrse un viejo sueño de la humanidad...dominar el clima.
Sin embargo con el pasar del tiempo, en las zonas en donde debía llover más, para favorecer los cultivos, se comenzaron a oir quejas de hoteleros y comerciantes. Argumentaban, que ahora los perjudicados eran ellos. Los turístas ya no elegían esa zona para veranear, porque buscaban lugares con más días de sol. Comprendiendo esa necesidad, el equipo del doctor Dalfink, bajó la intensidad de las lluvias en época de turismo, que concidía con el verano. Fue allí donde se generó una reacción muy enérgica de los agricultores, que seguros de tener abundantes lluvias, habían invertido muchísimo dinero y sembrado todos los campos. Si se volvía a cambiar el clima, se perderían miles de hectáreas cultivadas.
Esta situación llegó hasta el congreso; los políticos no sabían como contentar a ambas partes. Esto a la vez encendió la mecha para quejas similares, que surgieron en otras regiones. Comenzaron el caos, los disturbios y las agresiones. Finalmente tuvo que intervenir el mismísimo Señor Presidente.
Después de largas reuniones con científicos, políticos y representantes de ambas partes, se decidió no manipular más el clima y dejar abierta esa opción únicamente ante la amenaza de alguna catástrofe que pusiera en peligro a los habitantes. Se llegó a la conclusión que era imposible contentar a todos y se resolvió dejar el estado del tiempo librado a la naturaleza.
Eso sí, también se firmó un pacto para cuidar el planeta y ser responsables. Esto mis amiguitos, será solo un cuento... ¿o lo lograremos algún día?

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Sobre el Autor

Beatriz Delmar, de Argentina

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