El niño que se convirtió en estrella

El niño que se convirtió en estrella ace muchísimos años atrás, debajo de un pequeño cráter lunar, caminaba un pequeño niño, con la mirada perdida en búsqueda de la tierra querida, ha oído miles de historias de este planeta, de cómo el sol por las mañanas lentamente calentaba con sus rayitos de sol, o como la luna por las noches alumbraba los ríos, pero solo faltaba algo en aquel planeta tan querido, las estrellas ya se habían ido, cuenta la leyenda que cada estrella es un deseo pedido, un deseo desde el fondo del corazón, algo que quisieras ser, y lo sientes en el interior.
El pequeño niño podía volar de un lado para el otro, podía imaginar miles de cosas allí en su pequeño cráter lunar, con su pequeña tiza mágica todo podía lograr, él se sentía triste y solitario, al saber que era el último en su mundo mágico, un sabio anciano ogro, le contó la profecía de cómo él se convertía en algo que daría alegría a miles de personas como el, allí en ese planeta que tan solo él quería ver. Ya no sería un niño solitario, sería un niño de mil milagros.
Antes de partir, recordó aquellas aventuras en el reino de la paz, o aquellos nados alocados en el río de la eternidad, tropezando con las gotas de miel, cabalgando un pequeño corcel. El buscaba ya no sentirse triste y como entender por qué su corazón vació se sentía, entonces al viajar a la tierra, vio la mirada de los pequeños niños, y la esperanza de todos los animalitos, de poder ver una estrella una vez más, pedirle los deseos que quisieran alcanzar. En ese momento sintió una luz brotar por todo su cuerpo, cerró los ojos y un destello de luz encegueció por un segundo al mundo entero.
Luego, al mirar nuevamente hacia los cielos, vieron en lo alto una pequeña estrella, era el niño que reposaba en ella.

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Sobre el Autor

Sam Lagerblom, de Buenos Aires, Argentina

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