El Sol y la Luna

El Sol y la Luna n una choza muy linda, vivía un matrimonio feliz. El astuto Ke-erren, que era un gran cazador de guanacos, y su esposa Krén una hermosa mujer, ocultaban a los aborígenes de la región su condición divina y nadie podía imaginar que eran el sol y la luna.
Una tarde en que Ke-erren regresaba con abundantes piezas de caza, luego de un día de mucho trabajo, tuvo una gran desilución. Su mujer no lo esperaba como de costumbre, para felicitarlo por su destreza. Estaba en otra choza, conversando con una vecina, contándole cosas que Ke-erren le había dicho, creyendo que era una persona discreta y reservada.
La indignación del cazador al comprobar la situación y saber que Kr´en había roto su confianza, se enloqueció y le dijo cosas horribles y la golpeó en la cara.
La joven sorprendida por la reacción salió corriendo hasta la costa y desde un peñasco se lanzó al mar.
El, que la venía siguiendo, hizo lo mismo, con la intención de alcanzarla para pedirle perdón. Pero ella supo escapar a su abrazo...
Desde entonces persiste el seguimiento. Han pasado varios siglos y aún en el cielo fueguino se suele observar a la luna y al sol hundirse en el mar.
Es que la hermosa mujer todavía no perdona al hombre que la golpeó, dejandole como huella una marca en la mejilla, visible a todos cuantos puedan contemplarla.

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Cuento popular, de Argentina

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